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Mt 5,1-12

Lectio Divina > Evangelio según san Mt
«Dichosos serán ustedes»
Mt 5,1-12

Pbro. Dr. Julio César Saucedo Torres

1. Lectio: ¿Qué dice el texto?
Las bienaventuranzas han sido consideradas como una Carta Magna en la que Jesús expone el programa del discípulo que desea seguir con fidelidad sus huellas. No son mandamientos como tampoco constituye un código moral, son más bien la vivencia de lo que se es en Cristo, que es ya estar en ese camino de bienaventuranza:
«Dichosos los pobres de espíritu»: la especificación «de espíritu», permite comprender que el ser pobre va más allá de una mera condición socio-económica. Se puede decir, que hace referencia a los pobres de Yahvé (‘anāwîm), es decir, aquellos que confían únicamente en Dios. Es un vaciarse de toda seguridad terrena –que puede degenerar en idolatría– para llenarse de Dios, el fundamento y sustento de la propia vida (cfr. Sal 40,18).
«Dichosos los que lloran»: Se refiere a aquellos que derraman lágrimas no por melancolía, sino como un lenguaje auténtico del corazón que ve triunfar el mal, y están en espera de la consolación divina. Justamente, esta «espera» se inserta en una dinámica de compromiso con los más indefensos, pues el bautizado sabe que no está solo, sino que es asistido por el Espíritu Consolador. La consolación, en el presente, radica en que estas lágrimas no son desperdiciadas sino recogidas en un odre precioso para el actuar de Dios (cfr. Sal 56,9).
«Dichosos los mansos»: Son aquellos que renuncian a la violencia y siembran serenidad; aquellos que hacen lo extraordinario en amar y orar por sus enemigos (Mt 5,39.44). Los mansos, paradójicamente, dan respuesta a la violencia del odio con la violencia de su amor.
«Dichosos tienen hambre y sed de justicia»: Se trata de aquellos que se esfuerzan por hacer la voluntad de Dios que es superior a toda justicia humana.
«Dichosos los misericordiosos»: Son aquellos que encarnan las «vísceras de misericordia» de Dios, teniendo una auténtica compasión por su hermano, especialmente por aquel que sufre.
«Dichosos los puros de corazón»: Su pureza va más allá de una simple moralidad, pues son aquellos que saben reconocer el rostro de Cristo en cada persona creada a imagen y semejanza de Dios.
«Dichosos los que trabajan por la paz»: No son los pacíficos resignados, sino aquellos que promueven la comunión con Dios misma que genera la comunión entre los hombres. El cristiano no es un hombre en paz (new age), sino un hombre de paz.

2. Meditatio: ¿Qué me dice el texto?
«Dichosos los perseguidos – dichosos serán ustedes». Es la última bienaventuranza que constituye el resultado de todas. En efecto, seguir a Cristo con fidelidad no traerá consigo aplausos, sino oposiciones, amenazas, discriminaciones, etc. (cfr. Mt 10,34-49); justamente porque las bienaventuranzas han de ser leídas a la luz de la Cruz de Cristo. En este sentido, los Santos ofrecen con su testimonio que, el camino de las bienaventuranzas es el mismo Señor, y seguirlo con fidelidad es ya vivir cada bienaventuranza. La pregunta que conlleva esta moción es: ¿Vivo con fidelidad el Evangelio?

3. Oratio: ¿Qué me hace decir el texto?
«No se puede mirar a Cristo si no es desde la conciencia de ser pecador. Que somos pecadores no llega a ser un juicio si no brota de mirar el rostro de Aquel a quien hemos entristecido. En cambio, nuestros días está dominados por la distracción; por eso el corazón permanece árido y nuestro quehacer está lleno de pretensiones» (Luigi Giussani). Ayúdanos Padre, a que nuestra aridez egoísta sea humedecida con la gracia de tu amor, para ser modelados por el Espíritu a imagen de tu Hijo, quien desfigurado por nuestros pecados nos devolvió la belleza de los que somos. Amén.
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