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Mc 6,30-34

Lectio Divina > Evangelio según san Mc
«Vengan también ustedes, a parte, a un lugar solitario»
Mc 6,30-34
Pbro. Dr. Julio César Saucedo Torres
1. Lectio: ¿Qué me dice el texto?
Este pasaje evangélico ofrece elementos que preparan la escena de la multiplicación de los panes (Mc 6,35-44). En efecto, este texto presenta a Jesús como «aquel que sacia a su pueblo» (cfr. Ex 16; Sal 103,5; Sab 16,20-21).
Los apóstoles, después de su regreso de la misión confiada por Jesús, se reúnen en torno a él para referir la experiencia de su actividad. El evangelista muestra, de esta forma, que ellos son simbólicamente las columnas del nuevo pueblo de Dios, en analogía y continuidad con las doce tribus de Israel.
Sin embargo, Jesús les pide ir a un «lugar a parte», a hacer experiencia de la soledad para descansar. Con ello, se logra intuir que la misión tiene necesidad de recomenzar por la frescura de la propia identidad que solo puede provenir en el reposo con Cristo. Por otra parte, la expresión «porque no les quedaba tiempo ni para comer» (v. 32) no es insignificante, pues refuerza la necesidad de ese reposo: solo quien descansa en Cristo encuentra aquella disponibilidad premurosa hacia el hermano necesitado, no para complacer su egoísmo sino para vivir lo que es en el Señor con su propio hermano.

2. Meditatio: ¿Qué me dice el texto?
Jesús propone a sus discípulos de tomar una «pausa de desierto» bajo una soledad que no es absurda sino que es recreativa. Podría decirse que es una «pausa» que corresponde al «séptimo día», pues representa el momento de la confidencia con Dios, de aquella intimidad que permite abrazar la propia identidad.
El Papa Francisco en su mensaje para la Cuaresma (2015) reclamó la ignorancia a los problemas, sufrimientos e injusticias que viven tantos hermanos; es una ignorancia que proviene de una cierta indiferencia. Justamente, el reposo en Cristo permite avivar aquella compasión que vence la indiferencia con la cercanía; además que ofrece la posibilidad de comprender que el protagonista de la misión, en todos los niveles es Cristo. Sin esta cláusula discipular, se correrá el riesgo de convertirse en un simple lidercillo que suele pensar que sin él, el grupo parroquial o la Iglesia no funcionan. Cristo no quiere lidercillos, sino pastores humildes y compasivos.

3. Oratio: ¿Qué me hace decir el texto?
El reposo de los discípulos no dura mucho, pero es un tiempo indispensable porque la misión supera el ansia y el éxito que puede ser calculado por las propias fuerzas. Precisamente, este reposo permitió a tus discípulos que la centralidad de la misión eres tú, pues su descanso terminó pronto porque las personas van en busca de ti, tienen sed de tu palabra, de tu ternura y compasión, de aquellos gestos que renuevan la vida.
También a nosotros, Jesús, nos pides encarnar tu palabra para manifestar tu misericordia hacia las personas sencillas, humildes; de aprender a responder el mal con el bien, la maldad con la bondad. Con ello, nos muestras que esta barca, la Iglesia, tiene necesidad no de «lidercillos engreídos» sino de pastores auténticos que sepan guiar hacia tus pasos. Ayúdanos a entrar en aquel reposo, enseñanza-aprendizaje de tu amor, que nos descubre nuestra identidad como discípulos para ser eficientes misioneros. Amén.
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