Mc 1,14-20 - Kardiognosis

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Mc 1,14-20

Lectio Divina > Evangelio según san Mc
«Conviértanse y crean en el Evangelio»
Pbro. Dr. Julio César Saucedo Torres

1. Texto Bíblico: Mc 1,14-20
«Después que Juan fuese entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios ha llegado; conviértanse y crean en la Buena Nueva”.
Iba Jesús bordeando el mar de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Vengan conmigo, y los haré llegar a ser pescadores de hombres”. Ellos dejaron las redes al instante y le siguieron.
Continuó caminando un poco y vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en la barca arreglando las redes. Al instante los llamó, y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él».

2. Lectio: ¿Qué me dice el texto?
El presente pasaje evangélico se puede dividir en dos partes: la inauguración de la misión de Jesús (vv. 14-15) y la narración de la vocación de los primeros discípulos (vv. 16-20).
a) Inauguración de la misión de Jesús
La inauguración de la misión de Jesús va precedida con un dato temporal: «después que Juan fuese entregado», una expresión que anticipa el futuro de Jesús en la Cruz. Por otra parte, no es un dato superficial que el Señor inicie su misión en Galilea, lugar donde coexisten los judíos y los paganos, al contrario, el evangelista quisiera mostrar lo que sucederá con el anuncio del Evangelio: el judío convivirá con el extranjero y viceversa.
Este anuncio posee una urgencia: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios ha llegado; conviértanse y crean en la Buena Nueva». Justamente, Evangelio es la Buena Noticia que compromete toda la existencia, porque es el encuentro con una persona: Cristo. Ahora bien, en este anuncio, la lógica sería: primero creer y después convertirse. Sin embargo, para Marcos es: ante el Señor que pasa, hay que «girar la vida» (conversión) para después adherirse a él (creer). Los ejemplos de este anuncio serán los primeros discípulos: Simón y Andrés, Santiago y Juan.
b) Narración de los primeros discípulos.
En esta segunda parte, encontramos dos escenas casi idénticas de la vocación discipular, que ponen en evidencia que, la iniciativa es de Jesús; después, esta llamada no ocurre en un contexto sagrado, por ejemplo, en el Templo, sino en el trabajo cotidiano. Y, por último, los llamados «dejan las redes». En efecto, el abandono de las redes quisiera dar a entender el abandono de las seguridades que garantizan la vida y la propia identidad, evidenciando, además, la radicalidad y la prontitud de la respuesta. De modo que, para «ser pescadores de hombres» no se nace, ni es la persona la que se auto elige, sino que todo tiene su punto de partida en la mirada misericordiosa de Jesús.

3. Meditatio: ¿Qué me dice el texto?
a) El discipulado comienza con la mirada de Cristo, lo que conlleva un «girar» (conversión) para seguirlo (adhesión–fe). Ser cristiano, entonces, no es abrazar una doctrina, sino una Persona: Jesús. Esto nos lo recordó el Papa Benedicto XVI en su encíclica Dios es amor (Deus caritas est, 1): «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». Esto nos lleva a preguntarnos: ante el Señor que pasa, ¿he estado dispuesto a encontrarme con él o estoy demasiado ocupado que no soy capaz de escuchar su llamado?
b) Es interesante apreciar que Jesús en su llamado presenta una novedad: «ser pescadores de hombres». También el Señor nos sigue llamando a esta colaboración desde nuestra vocación específica: como padre, madre, esposa o esposo, en mi formación sacerdotal o en la vida consagrada, ¿he sabido colaborar con el Señor para que mi familia, amigos o conocidos, se encuentren con él?
c) Por otra parte, no puede pasar desapercibido que la vocación de los primeros discípulos no ocurre en el esplendor del Templo de Jerusalén, sino en su trabajo cotidiano y en el seno de una familia –recordando que Simón y Andrés son hermanos, como Santiago y Juan, quienes además están en compañía de su padre–. ¿He comprendido la importancia del don de la familia, «Iglesia doméstica» y «semillero de vocaciones»? ¿Me he esforzado por la unidad de mi familia? ¿He orado por ella?
d) En este contexto vocacional, colaboremos con nuestro Seminario, con nuestra oración y testimonio para que haya jóvenes que, como los primeros discípulos, «dejen sus redes», respondiendo con prontitud y generosidad. ¿Conozco el Seminario donde se forman los futuros pastores? ¿Me he preocupado por la escasez de vocaciones? ¿Cómo colaboro con mi Seminario?

4. Oratio: ¿Qué me hace decir el texto?
«Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, Padre, que eres Amor y Vida, haz que en cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, “nacido de Mujer”, y del Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generaciones porque siempre se renuevan.
Haz que tu gracia guíe a los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo.
Haz que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor.
Haz que el amor, corroborado por la gracia del sacramento del matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias.
Haz finalmente, te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia en todas las naciones de la tierra pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia. Tú, que eres la Vida, la Verdad y El Amor, en la unidad del Hijo y del Espíritu santo» (San Juan Pablo II).
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