Lc 12,32-48 - Kardiognosis

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Lc 12,32-48

Lectio Divina > Evangelio según san Lc
«No temas, rebañito mío»
Lc 12,32-48
Pbro. Dr. Julio César Saucedo Torres
1. Lectio: ¿Qué dice el texto?
La página del evangelio proclamada en este domingo, tiene una estructura precisa:
• v. 32: La seguridad divina del pequeño rebaño.
• vv. 33-34: Dichos sapienciales sobre los bienes terrenos.
• vv. 35-40: Parábola sobre la vigilancia.
• Vv. 41-48: Parábola sobre la responsabilidad confiada al criado (siervo).
Por ahora, solo me limitaré a comentar la primera parte.
a) «No temas». Esta invitación a no temer es una expresión bíblica pronunciada para aquellos que han sido llamados a una misión particular dentro de la historia de la salvación –por ejemplo, Gn 15,1; Jos 8,1; Jue 6,23; 1Sam 23,17–. En el evangelio de san Lucas esta expresión es dirigida a María (1,30), a Pedro (5,10), Jairo (8,50) y a Pablo (Hch 27,24).
b) «Rebañito mío». Esta imagen tan apreciada en la Sagrada Escritura, puede ser comprendida en el libro de Isaías, donde Dios es revelado como el «Pastor» de su pueblo (40,11). El pastor es quien cuida al rebaño con una especial dilección, guiándolo por caminos seguros y trayendo en brazos a las pequeñas ovejas. Una ilustración del cuidado de Dios hacia el pueblo de Israel durante su regreso, después del exilio. En este sentido, Jesús hace presente la providencia del Padre, que no ha abandonado ni abandonará a su pequeño rebaño. Además, es necesario notar de esta expresión el carácter afectivo de Jesús hacia sus discípulos, en el que se hace presente el pastor ideal narrado en el Salmo 23: «El Señor es mi pastor, nada me faltará».
c) «tu Padre ha tenido a bien darte el Reino». El Reino es presentado, por una parte, como aquello que debe ser buscado, pero también aparece el sentido de una gratuidad absoluta. La relación del discípulo con el Reino se realiza, entonces, bajo estas dos ópticas: de búsqueda y don. Por ello, es posible entender el por qué se ha de vender los propios bienes y compartirlos con quien está necesitado. El Reino de Dios, justamente, humaniza al creyente a quien posibilita tener entrañas de misericordia hacia su propio hermano.

2. Meditatio: ¿Qué me dice el texto?
La identidad de la comunidad cristiana se desenvuelve bajo la característica de la “pequeñez”, que exalta la humildad de quien pone toda su confianza en el Buen Pastor y su Reino. La expresión «rebañito mío», en sentido evangélico, nos ayuda a recuperar el sentido de una Iglesia que es discípula y misionera, una comunidad que vive la misericordia divina en los momentos simples de la vida cotidiana. Cada familia, entonces, vinculada al misterio de la Eucaristía, se hace una «pequeña Iglesia», abriéndose a la escucha de la Palabra y en la vivencia de los valores que de ella emanan. La sencillez, pequeñez y humildad no son “slogans” de resignación o sentimentalistas, sino características de la espiritualidad cristiana vividas desde el amor del Crucificado, las cuales motivan a todo creyente a actuar de manera diferente a la mentalidad imperante de la sociedad: venciendo al odio con amor, la venganza con el perdón, la indiferencia con la compasión, etc.

3. Oratio: ¿Qué me hace decir el texto?
Quien cree en ti Señor, su existencia se ve transformada tanto que no puede vivir como antes. Quien ha decidido en seguirte cumple una elección que cambia todas las coordinadas existenciales: su relación con el tiempo, con el trabajo y los bienes de este mundo, sus relaciones afectivas-humanas y su empeño social. Todo entra en una espiritualidad que inspira cada decisión y comportamiento. Renueva Señor, nuestro corazón para que comprendiéndonos como tu «rebañito» seas glorificado con nuestras vidas. Amén.

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