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Lc 10,1-12.17-20

Lectio Divina > Evangelio según san Lc
«La cosecha es mucha y los trabajadores pocos»
Lc 10,1-12.17-20
Pbro. Dr. Julio César Saucedo Torres
1. Lectio: ¿Qué dice el texto?
Esta página evangélica constituye una característica típica del evangelio según san Lucas. En efecto, esta designación de otros 72 discípulos tiene una prospectiva universal que ya había sido señalada con anterioridad cuando Jesús es presentado por Simeón como «luz para iluminar a las gentes» (2,32). Por otra parte, es importante puntualizar que el sujeto que cumple la acción de «enviar» es el Señor, en griego Kýrios, título que el evangelista reserva a Jesús para indicarlo vivo en la Iglesia.
Estos 72 discípulos son enviados de dos en dos, una acción que tiene su motivación en Dt 19,15, texto en el que se afirma que el testimonio para que sea válido debe tener por lo menos a dos testigos. Por tanto, aquellos que son enviados deberán dar su testimonio de Jesús, y de la llegada del Reino en su persona.
La mies indica el vasto campo de la evangelización; bajo esta imagen, Jesús señala la desproporción entre el trabajo necesario para recoger el trigo y el número de los trabajadores que es insuficiente. La única posibilidad para resolver esta brecha aparentemente insuperable es la oración. En efecto, el verbo griego usado en el texto al imperativo (déomai) significa «pedir algo a alguien», una expresión que connota la clara consciencia de la necesidad: sólo quien se encuentra necesitado pide. Jesús, por tanto, invita a sus discípulos a hacer suya esta necesidad para proclamar el Evangelio, con la consciencia de estar clamando al Dueño por más trabajadores que sean testigos de Cristo.

2. Meditatio: ¿Qué me dice el texto?
«Yo los envío como corderos en medio de lobos». Esta imagen tiene dos connotaciones: por una parte, es una advertencia a los discípulos de la dura oposición que ellos encontrarán en la misión; pero también representa la pobreza con la que se han de presentar los mensajeros ante la exquisita riqueza del mensaje. En efecto, los discípulos deben renunciar a todo tipo de violencia para presentarse como Jesús descrito por Isaías: el Cordero manso (Is 53,7). Pero para ello, los discípulos tienen que vivir su propia pobreza representada en el cordero, que es una indicación antropológica de la debilidad y fragilidad, acentuada por el contraste con los lobos, imagen alternativa de la fuerza y la voracidad. El cordero en medio de lobos, se comprende como la muda contestación de la mentalidad corriente, de devolver el mal por el mal. El indicativo es que el discípulo no debe convertirse en lobo, sino que ha de permanecer cordero en el Cordero; expresión que contrasta con la actitud de Santiago y de Juan, del domingo anterior: «¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo?».
Jamás el cristiano es invitado a discursos, gestos y acciones violentas. La defensa de los derechos más fundamentales se realiza en la persuasión–vocación del evangelio, no en la imposición–inquisición del mismo. Sólo en el testimonio coherente en Cristo, el discípulo será mensajero de la paz (Shalom), entendida no como la mediocridad e indiferencia ante los problemas sociales y comunitarios, sino en el hacer que los hermanos se encuentren con el resucitado (Hch 1,3; 10,41).

3. Oratio: ¿Qué me hace decir el texto?
Pidamos al Dueño de la mies por las vocaciones: Oh Jesús, Pastor eterno de las almas, dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada. Señor, gemimos en la orfandad, danos vocaciones, danos sacerdotes y religiosos santos. Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María de Guadalupe, tu dulce y Santa Madre. Oh Jesús, danos sacerdote y religiosos santos según tu corazón. Amén.
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