Jn 20,19-31a - Kardiognosis

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Jn 20,19-31a

Lectio Divina > Evangelio según san Jn
«Mira mis manos»
Jn 20,19-31
Pbro. Dr. Julio César Saucedo Torres
1. Lectio: ¿Qué dice el texto?
El perdón de los pecados es el primer fruto de la resurrección del Señor. El creyente, a partir de los signos de la pasión y de la muerte, lee el lenguaje de la misericordia en el corazón de Dios y se deja alcanzar por la gracia que brota del costado de Cristo (Jn 19,34).
Por otra parte, el pasaje se mueve entre «la tarde de aquel día, el primero de la semana» y el «octavo día». Con ello, muestra el ritmo del tiempo nuevo establecido para celebrar la Pascua semanal. El domingo representa, entonces, el camino de la comunidad cristiana; la misericordia vivida a la luz de la Pascua: el tiempo y el espacio en los que el Señor manifiesta su amor a los hermanos.
El encuentro con el resucitado acontece «a puertas cerradas», es decir, en un lugar donde abunda el miedo. La acción principal que el texto señala es, en efecto, la llegada de Jesús que ayuda con su presencia a vencer ese miedo paralizante. El Señor que salió de la angustia de la muerte ahora puede atravesar todas las situaciones de la vida y ponerse al centro de toda comunidad como punto de referencia para quien se siente cerrado ante el mundo.

2. Meditatio: ¿Qué me dice el texto?
Las heridas de Cristo son los signos de amor, lenguajes de paz y de reconciliación. El odio y la violencia no vencieron ni tienen la última palabra sobre el hombre. Este mensaje permite a los discípulos ver y reconocer a Jesús como el Señor: el Crucificado es el resucitado y el Resucitado es el crucificado. Así, la comunidad experimenta el valor de la alegría plena después de la tribulación y el abandono, es esta la experiencia de Tomás. Por eso, como expresa el Catecismo de adultos (94): «La fe es la adhesión total del hombre a Dios que se revela en la historia, abandono de sí y del propio futuro a Él, asentimiento a toda la verdad por Él comunicada y que la Iglesia propone a creer. La fe es un don de Dios, fruto de la acción interior del Espíritu Santo; y al mismo tiempo, es decisión libre y razonable del hombre».

3. Oratio: ¿Qué me hace decir el texto?
Es un don para nosotros la paz que proviene de tu pasión, muerte y resurrección; una paz que no se confunde con la tranquilidad o la ausencia de problemas; pues es vivencia de tu amor.
Es un don para nosotros tu misericordia, el perdón que otorgas sin medida a todos aquellos que te invocan y están dispuestos a cambiar de vida.
Es un don para nosotros la alegría que proviene de tu presencia en medio de nosotros; un don que sostiene nuestra búsqueda cotidiana de ti, en medio de las pruebas y dificultades.
Es un don para nosotros la bienaventuranza que proclamas delante de Tomás: creer en Ti. Ayúdanos a que nuestra fe se vea traducida en obras y que estas obras te proclamen; para que al proclamarte te amemos y al amarte te reconozcamos en nuestros hermanos, especialmente en los más necesitados. Así sea.
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