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Jn 1,1-18

Lectio Divina > Evangelio según san Jn
«Y la Palabra se hizo carne»
Jn 1,1-18
Pbro. Dr. Julio César Saucedo Torres
1. Lectio: ¿Qué dice el texto?
Este texto puede ser comprendido bajo la siguiente estructura:
a) La Palabra en Dios, luz y vida del mundo (vv. 1-5). Haciendo eco al libro del Génesis (1,1: «En el principio creó Dios el cielo y la tierra») Juan revela la preexistencia del Verbo en relación con el Padre. De esta forma, el autor presenta la obra de la revelación cumplida por la Palabra en la creación y en la redención: «y la vida era la luz de los hombres» (v. 4). El último versículo de esta primera parte (v. 5), se expresa: «y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron». Justamente el momento terrible de la Cruz constituye la prueba suprema de que ninguna tiniebla puede apagar la Luz que es capaz de transformar un instrumento de suplicio en un trono de gloria (Jn 12,32).
b) La encarnación de la Palabra (vv. 6-14). Esta segunda parte, presenta al hombre como aquel que está en búsqueda de la Luz, mas él puede extraviarse por el engaño de otras luces falsas e incompletas. La afirmación de Juan, «la Palabra era la luz verdadera» (v. 9) expresa que solamente aquel que se abre a ella encuentra la comprensión genuina de Dios y de sí mismo: «el misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Concilio Vaticano II, Gaudium et spes 22). Posteriormente, el autor presenta el drama de la libertad: «vino a los suyos, y los suyos no la recibieron» (v. 11). El mundo es visto positivamente porque es amado por Dios (Jn 3,16); sin embargo, el amor del Padre no suprime la responsabilidad humana en aceptarlo o rechazarlo.
c) La Palabra en la vida de la comunidad de los discípulos (vv. 15-18). El texto concluye con una invitación a la escucha de la Palabra. Esta característica es propia de quien desea ser discípulo de Jesús; pues justamente de la escucha el discípulo se hace testigo (mártir). De este modo, el prólogo de san Juan inició presentando quién es el Hijo, pero termina expresando la «gracia sobre gracia» que se concede en Él, a saber, la de ser hijos.

2. Meditatio: ¿Qué me dice el texto?
Cada autor dedica tiempo a la apertura de su obra, dado que las primera líneas o páginas crean una relación con el lector, revelando el objetivo de su misma obra. El Evangelio según san Juan abre con un himno que celebra a Jesús como Palabra ­–en griego Logos–. Palabra sugiere comunicación, deseo de entrar en relación con alguien reconocido como «otro», como un «tú». Juan sitúa, pues, su evangelio en un largo diálogo entre Dios y la humanidad, cuyo corazón radica en la expresión: «y la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros» (v. 14). El texto no es fácil porque no es narrativo, sin embargo, es extraordinario porque permite contemplar el misterio de la encarnación desde otra óptica: ver la historia con los ojos de Dios a partir del Verbo encarnado, quien revela que la «gloria de Dios no se manifiesta en el triunfo y en el poder de un rey, no resplandece en una ciudad famosa, en un suntuoso palacio, sino que toma morada en el seno de una Virgen y se revela en la pobreza de un niño. La omnipotencia de Dios, también en nuestra vida, actúa con la fuerza, siempre silenciosa, de la verdad y del amor. La fe nos dice, entonces, que la indefensa potencia de aquel Niño al final vence el rumor de las potencias del mundo. […] En aquel Niño, en efecto, se manifiesta Dios-Amor: Dios sin armas, sin fuerza, porque no pretende conquistar, por así decir, desde lo externo, sino pretende ser acogido por el hombre en la libertad; Dios se hace Niño indefenso para vencer la soberbia, la violencia, el bramido del poseer del hombre» (Joseph Ratzinger).

3. Oratio: ¿Qué me hace decir el texto?
Padre de eterna misericordia, que en tu único Hijo nos has elegido y amado antes de la creación del mundo, y en él, revelas tu amor y lo que nosotros somos; ilumínanos con tu Espíritu para que sepamos reconocer tu bondad en el rostro de cada hermano concediéndonos el perdón, la paz y la benevolencia que proceden de ti.  
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